prestame un Liquid Paper
a veces uno no sabe cómo o no quiere o simplemente no puede olvidarse de alguien que lo marcó con un fibrón indeleble en el corazón aunque su "historia" no haya tenido más que un prólogo aburrido, un nudo que no tiene nada que envidiarle al de una corbata de feria americana y un final que no se parece a los de los cuentos de Disney.... a menos que Aladín nos preste su alfombra mágica para irnos a tomar una birra a Júpiter.
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