lunes, 3 de febrero de 2014

lo que sea, lo que salga...

y un día de repente te levantas y todo cambió. y no sabes si es para mejor o para peor, pero sabes que así es como tenía que ser. es la misma sensación que dejar caer la arena entre las manos, soplar un burbujero, sentir el viento cuando andas en bicicleta, como tirar un montón de papelitos por la ventana y no saber a dónde van a ir a parar... pero sabes que tenías que dejarlos ir.
y tengo miedo, y ganas de llorar y de reírme hasta volver a llorar... y miedo, un montón... pero ese miedo que viene con su amiga, la adrenalina... ella siempre tan así... tan a flor de piel tan literal que me pone la piel de gallina. y me hace llorar hasta darme cuenta de que es de alegría... alegría por saber que todo por algo pasa y tristeza por saber que a veces, para que ese algo pase, tenes que cambiar. y cambiar da miedo. porque uno se acostumbra a lo que ya conoce y cuando ama lo que conoce es feliz... pero cómo saber si la felicidad que uno conoce es la que tiene que ser por un tiempo más... me gusta como a todos ser feliz pero no acostumbrarme........ porque a lo único que quiero acostumbrarme es a dejar de tener miedo para seguir llorando y riendo hasta cambiar las veces que sean necesarias.